Hoy escogemos rostros – Zelazny, Roger

Cayendo… Plácida, pero implacablemente. Tranquila, pero inexorablemente. Cayendo.

Un relámpago de luz, seguido de un infinito suspiro…

Avanzando, cayendo…

Una lenta avalancha de piezas de rompecabezas, algunas de ellas agrupándose a mi alrededor…

…Y empecé a saber.

Era como si hubiese sabido siempre, sin embargo.

Luego, el cuadro se completó, y lo contemplé en su integridad, como desde una perspectiva atemporal. Había una secuencia, desde luego, como vértebras, o fichas de dominó, y no era en absoluto difícil desde aquí, aquí, ya no allí.

Aquí. Por ejemplo.