Las nieblas de Avalon 04 – El P – Zimmer, Marion Bradley

En las lejanas colinas de Gales del norte había estado lloviendo día tras día; el castillo del rey Uriens parecía nadar en la niebla y la llovizna. Los caminos estaban cubiertos de lodo hasta los tobillos y los ríos bajaban crecidos desde las montañas; un frío húmedo se había apoderado de la campiña. Morgana, envuelta en una capa y un grueso chal, sentía los dedos lentos y rígidos al manejar la lanzadera en el telar; de pronto irguió la espalda y la dejó caer.